Letras para entenderme a mi mismo, para justificarme a veces, para arrojar un poco de luz en la caverna. Para vivir desnudo. Letras. Letras
viernes, 3 de junio de 2005
miércoles, 1 de junio de 2005
Incomunicado
Estar aquí, es como estar aislado del mundo. Apenas veo los titulares del periódico, y cuando puedo ver la tele, no ponen noticias. Se que en el exterior estarán pasando mil cosas, pero en fondo, más allá de un sentimiento de frustración por no estar al día, no me importa mucho. Seguro que pase lo que pase, podrá esperar unos meses, hasta que pueda ponerme a ello.
También ha sido interesante el hecho de volver a estar rodeado de gente después de tanto tiempo. Es algo así como una nueva oportunidad para reconciliarte con la humanidad, empezando desde cero, intentando mostrar lo mejor de ti. ¿Resultado del experimento? En líneas generales, supongo que fracaso. No he llegado a intimar con nadie, y de lo buenazos y educado que creo ser, soy el primo del lugar, como dice alguien a quién admiro en profundidad, Dios dijo que éramos hermanos, pero no primos Y eso es lo que ha pasado. Pretendiendo ser todo lo profesional que puedo, preocupándome por el bien común, e intentando hacer las cosas de la mejor forma que se, me he ganado el apodo (cariñoso dicen ellos) de Flipping de flipado. Por lo visto, hasta hacer eso, es malo.
Creo que en algunos sentidos, todo esto, me esta «neutralizando» de alguna forma. Que he dejado de ser un poco el yo que era hace unos días al iniciar esta nueva etapa, para volverme un poco más... como todos. No lo se, supongo que es lo normal, al intentar ser como ellos, uno más, pero supongo también, que será algo temporal, y que dentro de unos meses, ya en mi sitio final, podrá nivelarse todo, y poner cada cosa en su justo sitio.
Aunque también me preocupa la idea, ahora lo pienso, de no llegar a conectar nunca en el tablero de la vida, a no encajar. No lo se, pero ahora no es el mejor momento para pensar en ello. Donde estoy ahora, las circunstancias son duras, y debo de concentrarme en terminar este periodo de formación, con todas las fuerzas posibles. Ya la vida se encargará de poner el camino a recorrer.
Perdóname una vez más, si no te escribo ya tanto, pero estos días, estoy físicamente agotadísimo, y con tanta neutralidad, apenas se que contarte.
Sabes que te quiero.
También ha sido interesante el hecho de volver a estar rodeado de gente después de tanto tiempo. Es algo así como una nueva oportunidad para reconciliarte con la humanidad, empezando desde cero, intentando mostrar lo mejor de ti. ¿Resultado del experimento? En líneas generales, supongo que fracaso. No he llegado a intimar con nadie, y de lo buenazos y educado que creo ser, soy el primo del lugar, como dice alguien a quién admiro en profundidad, Dios dijo que éramos hermanos, pero no primos Y eso es lo que ha pasado. Pretendiendo ser todo lo profesional que puedo, preocupándome por el bien común, e intentando hacer las cosas de la mejor forma que se, me he ganado el apodo (cariñoso dicen ellos) de Flipping de flipado. Por lo visto, hasta hacer eso, es malo.
Creo que en algunos sentidos, todo esto, me esta «neutralizando» de alguna forma. Que he dejado de ser un poco el yo que era hace unos días al iniciar esta nueva etapa, para volverme un poco más... como todos. No lo se, supongo que es lo normal, al intentar ser como ellos, uno más, pero supongo también, que será algo temporal, y que dentro de unos meses, ya en mi sitio final, podrá nivelarse todo, y poner cada cosa en su justo sitio.
Aunque también me preocupa la idea, ahora lo pienso, de no llegar a conectar nunca en el tablero de la vida, a no encajar. No lo se, pero ahora no es el mejor momento para pensar en ello. Donde estoy ahora, las circunstancias son duras, y debo de concentrarme en terminar este periodo de formación, con todas las fuerzas posibles. Ya la vida se encargará de poner el camino a recorrer.
Perdóname una vez más, si no te escribo ya tanto, pero estos días, estoy físicamente agotadísimo, y con tanta neutralidad, apenas se que contarte.
Sabes que te quiero.
sábado, 28 de mayo de 2005
Dos semanas
Ya llevo dos semanas, en esta nueva etapa. Más que etapa, es un paréntesis entre la pasada, y la que me espera. Me encuentro en un punto intermedio hacia mi destino final, no sabiendo muy bien como será.
En donde estoy es una especie de régimen de internado, con gente más o menos de mi edad, aunque dispares entre nosotros. Gente buena, gente mala, gente alta, gente baja, gente de aquí, y gente de allí.
Aunque en un primer momento, te das cuenta las diferentes personalidades que hay, luego, si reflexionas, y cierras los ojos, te percatas que en el fondo, hay grandes historias, grandes circunstancias que rodean a cada uno de ellos, haciéndolos únicos, y que justifican que un día se despierten con mal pie, o su forma de ser, o sencillamente, el color que llevan en el pelo.
Lo malo, es que aquí, no hay tiempo ni estamos preparados, para abrirnos de esa forma. Aunque pueda parecer que por ser todos, completamente desconocidos a principio, y compartir las actuales circunstancias, y crear un buen ambiente de compañerismo, en el fondo, nadie se fía de esa forma como parar hacerlo, todos estamos atentos, a no tropezarnos, y perder una seudo-apariencia de perfección, quizás, de aparentar ser débiles.
¿Por qué temeremos mostrar lo más genuino y especial de nosotros, lo que más valor tiene, el tesoro que se esconde en nosotros? Seguro que existe una buena respuesta a esa pregunta, aunque ahora no se me ocurra ninguna.
Desde aquí no podré escribirte mucho. El sólo tener que enviártela, me supone ir a la ciudad, y buscar algún sitio donde ponerme y enviártela. Y aunque pueda escribírtela desde aquí sin problemas, no encuentro entre tanto horario estricto y el cansancio, el momento adecuado para ello. Espero que sea algo temporal, y desde que todo se restablezca, podamos seguir hablando.
De todas maneras, ahora se acerca el verano, y hablaremos mucho menos. Tú iras de vacaciones, harás otras actividades, y será más difícil hacerte llegar estas letras. No se porque, pero me pregunto si todas estas cartas, te hacen en el fondo pensar, si te consiguen cambiar de alguna forma, o caen olvidadas en algún cajón de los que nunca se abren.
Qué andarás haciendo ahora...
En donde estoy es una especie de régimen de internado, con gente más o menos de mi edad, aunque dispares entre nosotros. Gente buena, gente mala, gente alta, gente baja, gente de aquí, y gente de allí.
Aunque en un primer momento, te das cuenta las diferentes personalidades que hay, luego, si reflexionas, y cierras los ojos, te percatas que en el fondo, hay grandes historias, grandes circunstancias que rodean a cada uno de ellos, haciéndolos únicos, y que justifican que un día se despierten con mal pie, o su forma de ser, o sencillamente, el color que llevan en el pelo.
Lo malo, es que aquí, no hay tiempo ni estamos preparados, para abrirnos de esa forma. Aunque pueda parecer que por ser todos, completamente desconocidos a principio, y compartir las actuales circunstancias, y crear un buen ambiente de compañerismo, en el fondo, nadie se fía de esa forma como parar hacerlo, todos estamos atentos, a no tropezarnos, y perder una seudo-apariencia de perfección, quizás, de aparentar ser débiles.
¿Por qué temeremos mostrar lo más genuino y especial de nosotros, lo que más valor tiene, el tesoro que se esconde en nosotros? Seguro que existe una buena respuesta a esa pregunta, aunque ahora no se me ocurra ninguna.
Desde aquí no podré escribirte mucho. El sólo tener que enviártela, me supone ir a la ciudad, y buscar algún sitio donde ponerme y enviártela. Y aunque pueda escribírtela desde aquí sin problemas, no encuentro entre tanto horario estricto y el cansancio, el momento adecuado para ello. Espero que sea algo temporal, y desde que todo se restablezca, podamos seguir hablando.
De todas maneras, ahora se acerca el verano, y hablaremos mucho menos. Tú iras de vacaciones, harás otras actividades, y será más difícil hacerte llegar estas letras. No se porque, pero me pregunto si todas estas cartas, te hacen en el fondo pensar, si te consiguen cambiar de alguna forma, o caen olvidadas en algún cajón de los que nunca se abren.
Qué andarás haciendo ahora...
sábado, 14 de mayo de 2005
Alfa
Bueno, parece ser que este será el último correo que pueda escribir antes de marchar. Hubiera querido escribir algunas letras mucho antes, pero ni el tiempo, ni las ganas acompañan. En fin, supongo que es ese momento en el que uno debe de reflexionar, y detenerse a ver en que punto se encuentra, y hacía donde ir, y sobre todo, como actuar.
Ante mi se inicia una nueva etapa, un nuevo empezar. Y estoy aterrado. Aterrado de volver a caer ante los mismos, de no saber adaptarme, de no poder hacer frente al cada día, y terminar otra vez en la soledad de los rincones oscuros. Intento no pensar en ello, en hacerme pasar por inconsciente, ocupar la cabeza en otras cosas, y esperar hasta el último momento para enfrentarme con el hecho. Y poco a poco lo voy consiguiendo.
Alguien a quien aprecio de una forma especial, me decía que no sabía ni a donde iba, ni cuanto tiempo iba a estar, ni si volvería. Francamente, a nada de eso te puedo responder, pues al fin cabo, ni yo lo sé. Quizás coja el móvil, lo tire, y pierda el contacto con todo lo anterior, no lo se, tan sencillo como eso.
Continuaré por aquí, eso espero, y seguiré contando cosas. Me llevo mi portátil, y aunque no pueda enviarte las cartas con la frecuencia que quiera, si iré una vez en semana, algún cibercafé, y te las mandaré, con los mismos temores, ilusiones y pensamientos que ahora.
Nada será como antes; tengo miedo. Ojalá estuvieras allí, y contigo, seguir adelante, teniéndote cerca. En el fondo, ni soy tan malo, ni tan extraño, ni tan bicho raro.
El camino empieza ya...
miércoles, 11 de mayo de 2005
Preparando la ida
Preparando
Ordenando
Colocando
Previendo
Planeando
Organiznado
Arreglando
Pensando
Soñando
Buscando
Comprando
Inventando
Disimulando
(Durmiendo un poquitín)
Y despidiéndome algo
lunes, 9 de mayo de 2005
Películas de final feliz
Las odio, no las aguanto. Me pongo a verlas, disfrutando al máximo, identificándome con el protagonista, sintiendo dolor y pena, pero luego, al final, siempre pasa lo mismo, todo se soluciona, y encuentra su eterno amor.
Lo mismo me ha pasado con excelentes libros que he tenido en mis manos. Los he empezado a leer, sin poder parar, triturando sus letras, absorbiéndolas a una velocidad vertiginosa, por no poder parar, hasta que...
No tiene lógica, que tus obras favoritas, sean tus obras más odiadas, pero es verdad. Me hacen sentir peor. Lo ponen todo tan bonito, tan fácil. Al final, se encuentran, aunque no se ha dado cuenta que a lo largo del camino, ha tenido un montón de oportunidades. Pero terminan los malditos, comienzo perdices...
Las odio, no las aguanto, las odio. Y a la vez, las colecciono estúpidamente, siendo muchas veces incapaz de seguir viéndolas o leyéndolas, dejándolas por la mitad. Las odio.
Lo mismo me ha pasado con excelentes libros que he tenido en mis manos. Los he empezado a leer, sin poder parar, triturando sus letras, absorbiéndolas a una velocidad vertiginosa, por no poder parar, hasta que...
No tiene lógica, que tus obras favoritas, sean tus obras más odiadas, pero es verdad. Me hacen sentir peor. Lo ponen todo tan bonito, tan fácil. Al final, se encuentran, aunque no se ha dado cuenta que a lo largo del camino, ha tenido un montón de oportunidades. Pero terminan los malditos, comienzo perdices...
Las odio, no las aguanto, las odio. Y a la vez, las colecciono estúpidamente, siendo muchas veces incapaz de seguir viéndolas o leyéndolas, dejándolas por la mitad. Las odio.
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