jueves, 15 de agosto de 2013

Volver


Han pasado años ya sin escribirte aunque siempre has estado presente en mis pensamientos. Es cierto que  crees que no me he parado para hablarte con detenimiento en este tiempo, mirándote a los ojos mientras esgrimo palabras y lanzo silencios, sin embargo no he dejado de pensar en ti, en volver a ti, siempre has sido una de mis búsquedas constantes y prioritarias, volver a abrazarte, aunque muchas veces no era consciente de ello.

No se la razón por la cual me he levantado hoy y he vuelto. Me da miedo buscarle el sentido pues de encontrarlo, descubrirlo como si se tratase de un culpable, temo a la vez matarlo, volverlo mortal y acabar con él. No quiero, me niego. Estoy aquí tras tanto tiempo, sin pretensiones. No quiero hacer planes solamente dejarme llevar, ver hasta donde siguen nuestros caminos juntos, sin pedirte nada, sin que tú me pidas nada. No se si soy el mismo del de hace años, posiblemente no, sin embargo quiero pensar que quizás es así, pero no busco que me juzgues, ni juzgar. Sólo quiero recuperarte, vieja amiga, cerrar los ojos y ver si aún así nos reconocemos por este invisible y etéreo tacto.

  Tú leal, eterno mortal.



∞∞∞



Segunda época
6 años de camino



∞∞∞

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Accidente

Hoy he tenido un accidente de tráfico, en la autopista, un coche ha frenado en seco, para evitar a otro que a su vez estaba parado por una avería. A mí no me a dado tiempo de parar, así que he chocado frontalmente contra su trasera, este por el golpe avanzo, y yo di ligeramente también al estacionado.

Gracias a dios, no ha habido ningún lesionado, el peor parado, como no, mi coche, la parte delantera ligeramente hacia adentro, los faros, con los cristales rotos, y muy posiblemente, el depósito del limpiacristales roto. Apenas se lo he podido contar a nadie, aunque tenía necesidad de ello. Simplemente, no tengo a nadie a quién llamar, para contárselo. Se lo dije a unos compañeros de uno de mis trabajos, me dirigía hacía allí para llevar unas fotos reveladas, y cuando uno de ellos, me dijo que la reparación iba a salir por un ojo de la cara, se me cayo momentáneamente el mundo. No sé, es extraño, pero fue ese comentario quién hizo soltar amarras al dolor interior, a las lágrimas que luchaban por salir. No llego a más. Fue un solo segundo. Los otros me animaron, “- No es nada…” me decían. Alguno se ofreció para acompañarme a algún taller; no soy de esta ciudad, la mía queda ya muy lejos, los míos, aún más.


Ahora tendré que llevarlo al mecánico. Me siento sólo. Me da miedo que me cueste el dinero que no tengo, que otra vez, mis esfuerzos para organizarme económicamente, queden frustrados. Otra vez, mis intentos de poner orden en mi vida, son desbaratados por el día a día.

Mi coche… mi coche…

Para mi ha sido un símbolo de libertad desde el primer día. No pasaban muchos días en los que me quedaba absorto mirándolo, sintiéndome orgulloso de tenerlo, sorprendido de que fuera mio, pensando en él como un hilo de buena suerte. Ahora vuelvo a la cárcel.

No es tanto, supongo, tienes razón. Pero para mi, es algo más, como aquellos caballeros de siglos atrás, que ponían nombre a su caballo, y se sentían orgullosos de ellos mismos.

Hoy quería compartirlo con alguien. No lo entiendas como una necedad, sino como algo que te cuenta alguien, aún sabiendo que puede no ser comprendido, y que busca sólo tu calor.

Esta noche, hará un poco más de frio de lo de costumbre, se acerca el invierno.


martes, 10 de julio de 2007

Hace ya demasiado tiempo

Hace ya demasiado tiempo que quería escribirte, demasiado tiempo que lo tenía pendiente, teniéndote presente casi cada día, pero sin encontrar la paz, o el momento para sentarme y ponerte unas letras.

No se si te conté, que andaba trabajando en dos lugares diferentes a la vez, además de intentar unos estudios, los cuales apenas les he dedicado el tiempo que necesitaban. El no tener tiempo para nada, no escribirte, por ejemplo, no hacer fotos, no hacer las llamadas pendientes, no leer los libros que quería, dejar las películas para otro momento… me ha servido por un lado, para dejar atrás algunos quebraderos de cabeza que tenía, llegando hasta sentirme orgulloso de mi mismo por ser capaz de aguantar así, responsablemente, con dos trabajos, de forma cuasititánica, pero por otro lado, han surgido nuevas cuestiones, que también taladran mi interior. Supongo, que eso demuestra, la necesidad cruel de tener problemas siempre, y que cuando no los hay, los creamos, ya sean reales, o fruto de nuestra imaginación, no que no quita que si sea real y fuerte el dolor que sufrimos.

En cuanto a mis relaciones con la gente, la vida me ha enseñado duras lecciones que han entrado con dolor; he aprendido a tener más sangre fría, a matar la espontaneidad, agarrando las riendas del caballo desbocado, a poner bozal en la boca ansiosa por hablar, renunciando a un pedacito de libertad... Es posible, que de esa forma, algo se muera dentro de nosotros (¿amor?¿sinceridad?), pero parece ser, que en esas normas de seudoconvivencia que nos rodean, no se puede supervivir de otra forma. Es extraño, que a veces tengamos que renunciar a la libertad, para no vivir en la esclavitud de los hechos y de las palabras.

Ahora me siento más frío, me doy cuenta, fruto de uno de mis trabajos, del constante movimiento de gente que pasa por delante de nuestras vidas, segundos a veces, u horas. Ahora me cuesta mucho entrar en ellos, ni siquiera lo intento, se que es un fallo, pero no puedo evitarlo. Me da miedo la superficialidad, y no me quiero convertir a ello. Sigo amando a la Persona, pero me canso más al sentarme y escucharla. No puedo soportar ver como entra en mi vida, le abro una puerta, crea en mi una necesidad de ella, para luego desaparecer y no volver.

Ahora puedo detenerme, y analizar mejor mis sentimientos. Consigo discernirlos, saber cuando estoy cabreado, y que no debo de hablar con nadie, para no causarle algún tipo de daño, o confesar algo que no quiera. A veces, los controlo, se parar, pero otras no, me doy cuenta eso si, fríamente, de que estoy cometiendo un fallo, pero no puedo evitarlo, y lo cometo, y trago más sedal, y el anzuelo entra aún más adentro.

No se si es algo positivo o negativo, pero es la única forma de supervivencia que conozco ahora. Algo se muere, es cierto, pero es el precio a pagar, el tributo inexplicable, para vivir con los otros, y ser mínimamente aceptado.

No lo entiendo, pero no creo que entenderlo sea importante hoy en día, Cuantas cosas aceptamos, exigimos y defendemos, no entendiéndolas para nada, llegando a convertirse en sagradas para nosotros.

jueves, 19 de abril de 2007

Poemas: Me basta así

Si yo fuera Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
--de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Propósito del año nuevo

Uno de los más ilusionantes: Retomar las cartas, por favor, recuerdamelo, lo necesito.

sábado, 5 de agosto de 2006

Enfermo

La peor de las soledades, la soledad más triste, la soledad más solitaria, es la soledad del enfermo.

martes, 18 de julio de 2006

Walt Whitman

Al final de una ponencia le preguntaron a Walt Whitman qué quería decir cuando hablaba de 'la verdad al desnudo'. Con su mentalidad de poeta, decidió que la mejor manera de responder a esa pregunta era desnudándose frente a su público. Lógicamente, la gente se quedó atónita.

domingo, 16 de julio de 2006

Aprender

A lo largo de mi vida, he amado con intensidad, en constantes ocasiones. Todas ellas de forma desafortunados; sencillamente, en ninguna vez ha sido correspondido.

Una de las principales causas, es que siempre he vivido en una burbuja de cristal, y muy poca gente me rodeaba. Por eso ahora, no se relacionarme, y de cualquier mujer que cruza delante mía, me enamoro estúpidamente. Tengo necesidad de amar, de encontrar el amor, y eso significa amar, y ser amado. Y esa segunda parte, nunca la he conocido.

La amo, es cierto, se ha cruzado en el camino, y la amo estúpidamente. Como tantas otras veces, ella a mi no. Tiene su vida, su pareja, su mundo. Aún así, aunque se todo esto, me duele no tenerla, no estar con ella en este instante, y que me quiera como le quiere a él.

Reflexiono sobre ello, es lo único que me queda, y se que es injusto por mi parte. He de suponer, que ella es feliz así, y que él le da lo que no puede hallar en otra persona, o más sencillamente, ella le quiere, y eso debe de ser suficiente para merecerse todo mi respeto.

¿Qué es lo que busco en ella? Se que no la quiero como novia, porque se que no podría darle lo que busca, y conmigo no estaría realizada, y en ocasiones, me hace daño ¿entonces? No lo se, me gustaría abrazarla, desnudarme ante ella, darle todo...

Ella es mi amiga, y debo de comprenderlo así, olvidarme del resto, no ser tan egoísta ¿por qué es eso, verdad? Soy egoísta por que me importa muy poco el resto del mundo, incluso me importa poco ella, y sus cosas, y lo que le hace feliz en este momento, pues imagino ingenuamente, que ese amor que siente, termina, no me importa de que modo, y esta conmigo. Y eso, me hace ser mala persona, de tanto que la quiero.


Debo de aprender.





Hoy no tengo ánimos para nada. No veo futuro alguno, será mejor que duerma, a ver si dentro de unas horas, con la luz del sol, pienso en otras cosas.

miércoles, 12 de julio de 2006

Antigua dedicatoria

dedicatoria

Extracto de la obra «Pepita Jiménez»

[...]

Soy un vil gusano y no un hombre: soy el oprobio y la abyección de la humanidad; soy un hipócrita.

Me han circundado dolores de muerte, y torrentes de iniquidad me han conturbado.

Vergüenza tengo de escribir a Vd., y no obstante le escribo. Quiero confesárselo todo.

No logro enmendarme. Lejos de dejar de ir a casa de Pepita, voy más temprano todas las noches. Se diría que los demonios me agarran de los pies y me llevan allá sin que yo quiera.

Por dicha, no hallo sola nunca a Pepita. No quisiera hallarla sola. Casi siempre se me adelanta el excelente padre vicario, que atribuye nuestra amistad a la semejanza de gustos piadosos, y la funda en la devoción, como la amistad inocentísima que él le profesa.

El progreso de mi mal es rápido. Como piedra que se desprende de lo alto del templo y va aumentando su velocidad en la caída, así va mi espíritu ahora.

Cuando Pepita y yo nos damos la mano, no es ya como al principio. Ambos hacemos un esfuerzo de voluntad, y nos transmitimos, por nuestras diestras enlazadas, todas las palpitaciones del corazón. Se diría que, por arte diabólico, obramos una transfusión y mezcla de lo más sutil de nuestra sangre. Ella debe de sentir circular mi vida por sus venas, como yo siento en las mías la suya.

Si estoy cerca de ella, la amo; si estoy lejos, la odio. A su vista, en su presencia, me enamora, me atrae, me rinde con suavidad, me pone un yugo dulcísimo.

Su recuerdo me mata. Soñando con ella, sueño que me divide la garganta como Judith al capitán de los asirios, que me atraviesa las sienes con un clavo, como Jael a Sisara; pero a su lado, me parece la esposa del Cantar de los Cantares, y la llamo con voz interior, y la bendigo, y la juzgo fuente sellada, huerto cerrado, flor del valle, lirio de los campos, paloma mía y hermana.

Quiero libertarme de esta mujer y no puedo. La aborrezco y casi la adoro. Su espíritu se infunde en mí al punto que la veo, y me posee, y me domina, y me humilla.

Todas las noches salgo de su casa diciendo: esta será la última noche que vuelva aquí; y vuelvo a la noche siguiente.

Cuando habla, y estoy a su lado, mi alma queda como colgada de su boca; cuando sonríe, se me antoja que un rayo de luz inmaterial se me entra en el corazón y le alegra.

A veces, jugando al tresillo, se han tocado por acaso nuestras rodillas, y he sentido un indescriptible sacudimiento.

Sáqueme Vd. de aquí. Escriba Vd. a mi padre que me dé licencia para irme. Si es menester, dígaselo todo. Socórrame Vd. ¡Sea Vd. mi amparo!

[...]




Extracto de la obra de Juan Valera, «Pepita Jiménez»; Sobra explicarlo.

martes, 11 de julio de 2006

Pasa el tiempo

Busco la última carta que te envié. Ya hace mucho, tampoco se nada de ti. Me pregunto el porque de todo este silencio durante este tiempo. Supongo que nuestros caminos se han separado, y como en tantas otras cosas, la distancia a contribuido que surjan excusas por ambas partes para dejarlo para más tarde, de aquí a la eternidad.

Ya no somos los mismos, eso dicen, yo al menos no me siento tan cambiado, aunque quizás es ahora, reflejándome en las personas y circunstancias que nos rodean, cuando lo noto. Echando la vista atrás, en una fotografía, en una historia o en alguna carta, veo a otro, en ese momento, si soy conciente que en varios aspectos, pienso y actúo diferente. Ya no me preocupa tanto la opinión de los demás, he aprendido también, que no siempre se debe de ser sincero, ni tener las mejores intenciones, que cualquier cosa puede ser malinterpretada, y que amar con locura, es un delito, un fallo.

También he encontrado, que todos sufrimos, nos sentimos desdichados, solos, incomprendidos, abandonados a nuestra suerte, sentimientos comunes, que nada tienen que ver con nuestras circunstancias. Desde el más rico, al más pobre, desde el afortunado, al vil, del siempre amado, al más abandonada de las criaturas, todos sentimos lo mismo, con la misma intensidad. Incluso llegamos a creer, que sufrimos más que nadie, pero para bien o para mal, esa persona con la que nos hemos cruzado ayer mismo, con la cual sólo coincidimos una vez en nuestra vida, y del ni siquiera nos hemos fijado, sufre de los mismos sentimientos que nosotros. Posiblemente, la única diferencia es la forma en la que lo afronta. Y no hace falta ir tan lejos.

Quiero recuperarte, volver a saber de ti, contarte mis cosas, eres la única que me escuchas, así que si me dejas, intentaré volver a escribir estas cartas, quizás más por mí que por ti, quizás...

miércoles, 15 de marzo de 2006

Esclarecedor sueño

Fue un sueño extraño; normalmente nos olvidamos de lo que soñamos, pero esta vez, hice un esfuerzo para retenerlo.

Me encontraba en el desayuno, en un comedor común. Estaba ella, y los otros. Yo tenía prisa por salir, tenía que ir al trabajo en bicicleta, como siempre, y aunque ella tenía coche y trabajábamos juntos, preferí no pedírselo.

Salí rápidamente mientras ellos se quedaron. Cogí un trozo de pan y algo más, para comer a media mañana, y me lo puse bajo el brazo, junto a otras cosas que llevaba. Recuerdo que al salir, crucé varias calles muy transitadas. Cuando me di cuenta, había perdido lo que llevaba, así que preocupado, por que llegaba tarde, y por el hecho en si, volví en mis pasos. Al momento encontré algo, no recuerdo bien, pero era señal, de que con suerte, poco a poco encontraría el resto.

En mi camino de regreso al comedor, no tarde en encontrarme con ella. Le explique vagamente que se me habían caído las cosas, y sin darme cuenta, empecé a acompañarla.

Era conciente que ya llegaba tarda, y que aún tenía que ir a buscar mis cosas perdidas, aún así, preferí ir con ella, sin cuestionarlo... "Podría llamar al trabajo..." pero no llegaría hacerlo.

Llegamos a unas oficinas, papeles del coche recuerdo. Ella entro mientras yo me quedaba en la sala de espera. No había nadie más. Un momento dado, salio para contarme lo que le habían dicho, que tenía que traer el carné de conducir para finalizar las gestiones, carné, que como en la vida real, todavía no se lo han dado, y de esa forma, sin contarlo directamente, buscaba mi complicidad, mi apoyo, ante su intento de explicar, que se le había olvidado, una vez más.


sueño


Es raro, no creo en los sueños como predicciones, pero sí como reflejos de lo que nos pasa por la cabeza en esos días. Para otra persona, todo esto será criptográfico, para mi, esta todo claro.


Todo claro.

viernes, 10 de marzo de 2006

Cuanto más quieres a alguien

Cuanto más quieres a alguien, más dolor te causa.


¿Quién tiene la culpa?
¿Dónde está la solución?
¿ [...] ?

jueves, 9 de marzo de 2006

Dañar sin querer...

Como otras miles de cosas, casi todas, no lo llego a entender. Intentamos darnos a los demás, me lo han inculcado mis padres, e intentamos animar, aconsejar, hacerles comprender que existe un mundo mejor, que todo llega, que todo es bello, y que si existen momentos malos, es porque también existen momentos geniales, y que es misión nuestra, saber encontrarlos, y saborearlos como el mejor de los licores.

Pero no, no sirve. Los mismos consejos que doy, aunque son dados con sinceridad y buenas intenciones, soy el primero en negarlos en mi mismo. Ante ellos los justifico con facilidad, pero luego, en la soledad, envuelto en la oscuridad, nada me consuela.

Hace unos días, animaba a una compañera a que dejará de llorar, alzara sus ojos y viera todo lo bueno que le rodea, todos quienes le queremos y todas esas cosas que pasan cada día, que pasan desapercibidamente. Ahora soy yo, el que se siente aún más solo, como si para llenarla a ella, me haya vacío de completo. Ella lloraba por que le había dejado la pareja, y temía no poder tener otra, y encontrarse sola en el futuro. Ahora cuando estoy frente a un espejo, sólo miro a un chico que siempre ha estado solo, y que no sabe convivir con nadie, pues nunca lo ha hecho. Miro a un chico enjuto, que incluso delante de las personas, pasa desapercibido, sin que nadie se fije en él, sin que nadie se preocupe. No entiendo como habiendo dado tanto, no haya servido para nada.

Siento que todos me fallan, o que en el fondo, nada me une a ellos. No me han fallado, pues presupongo, que no podría esperarse otra cosa. Luego, casi encontrándonos en el pasillo, te preguntan qué te pasa, con la misma entonación con la que te preguntan donde te has comprado esos zapatos que llevas puesto.

No se que pasa, y no encuentro que hago mal, o como poder solucionarlo. Sigo igual que cansado que siempre, con las eternas ganas de llorar, muriéndome sí aún me quedase vida, ahora, ni siquiera tengo donde llorar, a donde huir. Siempre igual, siempre encorvado, con miedo de mirar a la gente a los ojos.

Me pregunto por qué, aunque grite, nadie me escucha. De las pocas razones que encuentro ya, quizás sea que ya no me queda voz, desgarrada por tantos soles, o que sencillamente, nunca he sabido hablar el mismo idioma, la misma lengua, a esa que llaman universal.

Habrá sido ese resultado de haber vivido toda una vida aislada de la sociedad, y tener como únicas ventanas algunos libros, aún más películas, y todavía infinitivamente más historias en mi imaginación. Cada vez que doy un paso, que digo un sí, me doy cuenta que es una equivocación, que aquello que me promovía para hacerlo, no es real, sino fruto de ensueños en vidas de insomnio.

Y que nadie más lo vea así. Y que nadie a quien quiero, o he querido, me haya devuelto nunca nada.

lunes, 27 de febrero de 2006

Duele cada día

Es duro estar sólo. El no compartir esas cosas que pasan por la cabeza, el no poder contarle a nadie esas cosas que casi nadie puede saber. Duele el encontrar gente en tu camino a quien deseas abrirte, y descubrir que no puedes, que al hacerlo, te harías daño a ti mismo.

Repites mil veces ante los demás, que cuenten contigo, que si no les escuchas, te griten, que no tengan miedo de hablar, pero luego, tú eres el primero en callar, y te das cuenta, que aunque invites a ello, terminas estando siempre en silencio, guardándotelo todo.

Y sin embargo, no pasa el día, en que piensas en ella, en la posibilidad de encontrarla de una maldita vez, y cambiar tu concepto de la vida. Abrazarla, tocar su piel, y no dejar ni un solo día, sin convertirte en uno con ella. Intentas no pensarlo, pero aún así, cuando duermes y no eres libre de tus pensamientos, vuelve a ti, y sueñas, sin poder controlarlo. Y así todos los días, todos los días.

Y cuando ves que todos quienes se acercan a ti, terminan alejándose, y que a veces, siempre más de las que te puedes permitir, cometes el fallo de enamorarte y te des cuenta de que es un error, y que en ocasiones, las ansias de encontrar esa alma te nubla la razón.

Aunque pase todos los días, y creas que uno se pueda acostumbrar a todo, no es cierto. Siempre duele, e incluso cada vez más, pues ves que no tiene apariencia de solucionarse, de acabarse todo, sino más bien el contrario, seguir, y seguir, sintiendo ese dolor, sufriendo y muriendo cada día. Eternamente.

Duele.

domingo, 1 de enero de 2006

Será

Será que como estamos a principios de año... uno se vuelve necio...


Definitivamente no, la necedad, nos dura todo el año.

Vuelta

¿Cuándo es el final? Existen preguntas sencillas, todas lo son, pero con las respuestas, pasa algo diferente. O es súper sencilla o simple, o súper complicada, todo queda en superlativos. Lo contrario, sería una necedad.

¿Es esta la última carta? No. ¿Seguirá todo igual que antes? Nunca hubo un igual, una normalidad, así que no puedo aventurar nada. Han pasado muchas cosas, y más todavía que quiera contarte, pero sólo el día a día será quien se aventure a responderte.

Al fin al cabo, creo que todo esto, de poco importa, los días continúan, desayunamos, ponemos la tele, leemos el periódico con parsimonia, enterramos dictadores, nombramos papas, y nos seguimos haciendo bocadillos para comer. Al fin al cabo, como ya te he dicho, todo continúa, somos muy débiles, tenemos nada de fuerza, como para pararlo todo. Ni fuerza, ni valentía. Será por que todo esto, esta dentro de nosotros mismos, y detenerlo, detener el mundo, sería morir.



Vaya conjunto de tonterías, sin sentido ni orden.
Como siempre, Dios me libre.

miércoles, 9 de noviembre de 2005

Sin vuelta

Recuerdo que ya desde ayer me dolía el estomago, al igual que ahora. Sólo que esta vez, tampoco puedo dormir, y dentro de unas horas debo de ir a trabajar. He bebido, un poco, nada, sólo una cerveza, no se, quizás la falta de costumbre, o que el insomnio me haga pensar, y eso provoque este dolor, que a lo mejor, en vez de estomago, es de alma.

Hoy es un día cualquiera, como cualquier otro, en el que un sencillo comentario o suceso abre la caja de pandora que llevas dentro. Tengo ganas de abrir y vaciar la botella de whisqui que tengo aquí al lado, pero se que si lo hago, mañana no podré levantarme, así que prefiero escribirte, quizás de esta forma, consiga dormir algo más tarde, y contener, o quizás provocar, la lagrima que llevo dentro.

En estos últimos días, gente que me rodea, se ha abierto un poco a mi, y me ha contado sus problemas, que son fruto de la convivencia, y del hecho, de cada día salga el sol y luego la luna, y aunque piense sinceramente, que son problemas banales, al fin al cabo, todos lo son, sí los siento como los más graves del mundo, porque les provocan dolor, pena y angustia, y eso es lo que me hace sufrir por ellos. Pero esos sufrimientos, esos problemas, son a raíz de vivir mil vidas, o como le decía a alguien «él que nada hace, nunca pierde o falla, en cambio, el que hace muchas cosas, siempre fallará alguna vez».

Eso es, lo que me mata ahora. Creo que nunca te he dicho mi edad, o quizás, no con la fuerza con la que yo la veo. Dentro de unos meses, aún me faltan algunos cuantos, pero llegarán, cumpliré los 25 años. Fruto de ellos, nada que se puede escribir en un epifanio, nadie que quiera ir a un entierro, nada que quede escrito en ningún sitio, ningún recuerdo que recuperar. Me pregunto si vale la pena seguir. Se que lo haré, soy un puto cobarde, y por eso sigo aquí. 25 años, sin vivir nada, si existiera un dios, cuando muera y me pregunte, en que los aproveche, no podré decirle nada. Es así de sencillo, no hay metáforas, ni ideas subjetivas, ni claves en mis palabras, 25 años tirados a la basura, o sin usar, sin amigos, sin parejas, sin ser uno mismo, sin historia, sin estudios, sin base alguna para el futuro.

Claro, siempre se me olvida la gilipoyez, que sólo tu creerás, esa que dice que todo llega, ese gilipoyez que decimos cuando no sabes que decir para animar al otro. Quizás nos sirva para hacer creer a nosotros mismos que hemos ayudado, y que hemos resuelto el problema con la frasecita, pero no es cierto. No es así. La mierda es mierda, aunque te la den con un lacito rosa y en una caja de música.

Estoy cansado, ¡Te lo he dicho ya tantas veces! Siempre escribo lo mismo, mismas historias, incluso mismas palabras. Me doy cuenta hasta yo, con cada línea que escribo. Siempre usando las mismas frases, las mismas ideas, todo con redundante monotonía. Así de triste y sin embargo real. Posiblemente por que nada cambia, porque nada llega, porque nadie escucha, porque nadie puede hacer nada, pues el error, la clave, esta en mi. 25 años y sin ticket de vuelta.

¿Tengo miedo? No lo se, ya no se nada. ¿Se puede tener miedo todos los días? ¿Puede el miedo estar tan metido en tu carne hasta tal punto de no diferenciarlo?

Gilipoyeces, me duele el estomago, y estas son gilipoyeces, porque de nada sirve escribirlas, de nada sirve pensar en ellas, porque todo llega ¿No es eso? ¿No ibas a decir eso? ¿O ibas a usar la técnica de «son cosas de la edad»? claro, era eso, tú que has pasado por esto, o crees que puedes llegar a hacerte la más mínima idea de cómo es...

Voy a intentar dormir, mañana será un día como el doy, y como ha sido siempre en todos estos putos 25 años. Te mando a la mierda, ya ves. Hoy me duele el estomago, y me lo puedo permitir. Son letras, y escritas quedan, y no las voy a borrar. Pueden que no sean bonitas, pero así han sido escritas.

Ni que importaran algo.

lunes, 7 de noviembre de 2005

100

99 cartas
99 confesiones
99 pensamientos
99 miedos
99 sueños
99 vidas
99 muertes
99 misterios
99 silencios
99 deseos
99 golpes
99 miradas
99 razones
99 historias
99 secretos
99 desnudos
99 lagrimas
99 huesos

99 gritos

Y esta, hace el número cien.